Querétaro, Qro., 21 de octubre de 2026.- La Secretaría de Salud (Sesa) del estado de Querétaro confirmó un nuevo caso de miasis humana por gusano barrenador en una mujer de 48 años, residente del municipio de Pinal de Amoles.

Con este registro, el acumulado estatal asciende a ocho casos confirmados durante 2026, distribuidos de la siguiente manera: Amealco de Bonfil, un caso; Cadereyta de Montes, dos casos; Pinal de Amoles, un caso; Querétaro, tres casos, y San Juan del Río, un caso. Asimismo, durante el presente año se ha registrado una defunción asociada a miasis humana en el municipio de Querétaro.

tras la confirmación del primer caso de miasis humana causada por el gusano barrenador (Cochliomyia hominivorax) en el país, activó de manera inmediata los protocolos de vigilancia epidemiológica y respuesta sanitaria en la entidad, con el objetivo de proteger la salud de la población.

La dependencia señaló que se reforzó la vigilancia epidemiológica en todas las unidades médicas del estado, mediante el monitoreo permanente de casos probables, la notificación oportuna, la investigación epidemiológica y el seguimiento de las personas afectadas.

La miasis humana por gusano barrenador es una infestación ocasionada por las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax, conocida comúnmente como «gusano barrenador del ganado». Las larvas se desarrollan en heridas abiertas y se alimentan de tejido vivo, por lo que pueden ocasionar lesiones graves si no se diagnostican y tratan oportunamente.

Si bien esta enfermedad afecta sobre todo a los animales, también puede presentarse en seres humanos. La infestación ocurre cuando la mosca deposita sus huevecillos sobre heridas abiertas o en mucosas; después, las larvas eclosionan e invaden los tejidos, donde continúan su desarrollo al alimentarse de tejido vivo. Debido a que la evolución puede ser rápida, la enfermedad puede ocasionar lesiones de consideración e, incluso, poner en riesgo la vida, si no se brinda atención médica a tiempo.

Las lesiones suelen iniciar en heridas pequeñas, raspaduras, piquetes de insecto, úlceras o sitios quirúrgicos recientes. También puede presentarse en la nariz, la boca, los ojos, los oídos o la región genital. Conforme las larvas crecen, la herida aumenta de tamaño y profundidad, genera dolor intenso, inflamación y mal olor. Algunas personas pueden presentar sensación de movimiento dentro de la lesión o detectar larvas blancas o de color crema. En ciertos casos también se presenta sangrado, secreción, fiebre o datos de infección.

Esta enfermedad puede afectar a cualquier persona; sin embargo, el riesgo es mayor en quienes viven o trabajan cerca de ganado u otros animales, personas con heridas descubiertas, adultos mayores, pacientes con diabetes, personas con defensas bajas, pacientes encamados o con dificultad para realizar el cuidado adecuado de sus heridas. También existe mayor riesgo en personas que habitan en zonas rurales o duermen al aire libre.

La Secretaría de Salud exhortó a la población a mantener una adecuada higiene de las heridas, evitar la exposición de lesiones abiertas, acudir de inmediato a la unidad de salud más cercana ante la presencia de heridas con dolor intenso, secreción, mal olor o movimiento de larvas, y evitar la automedicación.